CON EL CORAZON EN LA ESPALDA

StanLarkinEn Ypsilanti, ciudad ubicada en el condado de Washtenaw en Michigan, Estados Unidos, se encuentra Stan Larkin, un hombre de 23 años que la vida le ha enseñado a resistir y la tecnología en sí le ha permitido sobrevivir.

Este joven se ha convertido en un reconocido personaje de su ciudad al sobrevivir por más de un año con un corazón artificial.

Su corazón biológico debía ser reemplazado porque tanto él como su hermano sufrían de cardiomiopatía familiar, una enfermedad del músculo cardíaco en la que, por debilidad   rítmica, se produce una debilidad para bombear sangre eficazmente. Syncardia es el nombre del corazón artificial que les permitió mantenerse con vida al pequeño Dominique y a Stan.

El dispositivo artificial pesaba aproximadamente seis kilos y por más de 555 días, Stan tuvo que cargarlo en una mochila las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana.

Específicamente, este dispositivo que cargaba en su espalda, está conectado en su pecho que, a su vez, está enlazado a su torrente sanguíneo para bombear la suficiente sangre a través de su cuerpo.  Jonathan Haft, responsable de la   implantación del corazón artificial de Stan y de Dominique, asegura que los dos estaban muy enfermos cuando los atendieron en la Unidad de Cuidados Intensivos del Centro Cardiovascular Frankel de la  Universidad de Michigan.

Lo que buscaban era realizarle los trasplantes de inmediato porque no sabían cuánto era el tiempo necesario para soportar mientras aparecía algún donante. Sin embargo, había algo único en su situación anatómica que no permitía otra solución tecnológica. Anteriormente se mencionó que su hermano menor Dominique también padece de la misma enfermedad que Stan.

En medio de tanta incertidumbre, Dominique tuvo suerte porque luego de unas cuantas semanas de estar utilizando el corazón artificial, apareció un donante.

Gracias a la ciencia y a la tecnología, Stan se ha convertido en el héroe local de su universidad y, además, pretende dar esperanza a los 5,7  millones de estadounidenses que padecen algún tipo de fallo cardiaco. Mi historia es una montaña rusa de emociones, concluye Stan.


manuel Víctor Manuel Bergamino

victorberi@unisabana.edu.co