Las redes sociales lo convierten de reo a modelo. ¿Será su fama un hola y adiós?

Jeremy Meeks, con su penetrante mirada azul, sus labios gruesos y su anatomía perfecta se convirtió en el 2014 en el presidiario más guapo del mundo, o al menos el más viralizado por las redes sociales y  ahora con 33 años,  el joven es uno de los modelos más comentados en la recién finalizada Semana de la Moda de Nueva York donde ha desfilado para la marca Philipp Plein.

Casado hace 8 años y con tres hijos, nativo de Stockton California, ha estado por más de una década en  presencia constante en los tribunales y llegó a pasar dos años en prisión acusado de robo, tiempo que básicamente utilizó para trabajar su cuerpo en el gimnasio y subrayarlo por numerosos tatuajes de pandillero, los cuales presume en las redes sociales.

¿Cómo paso todo?

Meeks fue arrestado en el verano de 2014 y condenado a 27 meses de cárcel por atraco a mano armada. La fotografía de su ficha policial obtuvo 100.000 “me gusta” y 20.000 comentarios en tan solo dos días, convirtiéndolo en toda esa sensación viral.

El pasado mes de junio, dos meses después de salir de la cárcel, Meeks debutó en la pasarela promocionando el merchandising del equipo de la NBA, Golden State Warriors y ya había comenzado su carrera como modelo en marzo de 2016 después de haber sido puesto en libertad, ya que tenía firmado un contrato con una agencia gracias a la foto de su ficha policial, que dio la vuelta al mundo en 2014.

En la actualidad, el modelo cuenta con más de 800.000 seguidores en la aplicación de Instagram, donde publica frecuentemente fotos de su mansión y sus coches de lujo acompañado de su mujer y sus hijos.

Y es cuando nos preguntamos si hay posibilidad de que alguien que hace cosas contra la ley  y tiene un compartamiento tan errático y desmoralizador cautive por ser al mismo tiempo precioso, bello, esbelto y atractivo y que gracias a las redes sociales se haga conocido en la mayor parte del planeta tierra.

Sin embargo, el mundo es más variado en este aspecto. Mientras un sector admira su belleza –llegando incluso a intentar ponerse en contacto con él– la otra mitad pone el grito en el cielo.

Aquí hay dos cosas difíciles de manejar una :  La deshumanización que trae consigo internet ya que lleva a convertir a una persona que está en la cárcel en un simple ‘hashtag’ o en un ingenioso meme, sin importar en ese entonces el dolor de sus seres queridos por tener un familiar preso. Y la segunda: Es la fama, los autos, la mansión que en tan poco tiempo ha adquirido Meeks , un ejemplo de que la popularidad en las redes es lo más importante , es que acaso ya no se necesita estudiar, hacer una carrera de modelo y tener un buen resume en esta vida.

Solo el tiempo dirá qué lugar ocupará Jeremy Meeks en la inestable memoria de internet.

Delia Fernández / deliafedz@hotmail.com