LA ERA DEL “SHIPPING POLITICO”.

Shipping es un término anglosajón que deriva de la palabra “relationship” (“relación”, en inglés) y que define en general la implicación emocional o intelectual de los seguidores de una obra de ficción. Aunque técnicamente el término es aplicable a cualquier implicación de este tipo, se refiere básicamente a varias dinámicas sociales propias de Internet, y rara vez se utiliza fuera de este contexto, sin embargo ahora vivimos la era del  shipping político

Los momentos virales de políticos desde presidentes, primeros ministros, congresistas y otros se ha convertido ya en una constante de sus mandatos quienes estructuran artísticamente las fotografías que suben a las redes sociales y se benefician políticamente del fenómeno fans que generan.

Estos post virales son una táctica perfecta para desviar la atención cuando y como se quiere y la ciudadanía disfruta de su momento de popularidad global a través de sus guapos y atractivos gobernantes.

Los periodistas forman parte del ciclo vicioso que hace que siga sucediendo, la prensa sigue picando, se culpa a los lectores. A ellos les gusta, argumenta la prensa pero en definitiva, lo que se está describiendo es el ciclo de la viralidad y la banalización a la que conduce el periodismo basado en el número de clics.

Internet  se  enloquece  con  el primer  ministro  de  Canadá Justin  Trudeau  y  no precisamente  por  su  política    de  puertas  abiertas  a  los refugiados  sino  por la foto que se  ve  joven y sin camiseta corriendo por una calle de Sicilia o por otra foto que esta de espaldas  a la  cámara vestido con traje  pero  sin chaqueta mostrando   su   trasero y las usuarias de   redes  sociales   decidieron     darle el “Oscar”  honorifico  como  mejor trasero  al premier  canadiense  quien está derritiendo a toda la comunidad internauta.

 

 

 

Otra viralizada fue una foto aspiracional para los milenios  de Obama con el propio Trudeau,  cuando fueron a cenar en el restaurante Liverpool House de Montreal y se dejaron fotografiar en mangas de camisa, el uniforme del estadista trabajador y arremangado como cualquier joven hijo de vecino egresado de la universidad con  una maestría y unas ganas enormes de cambiar el mundo.

Los Millennials son socialmente liberales, vinculados a un uso excesivo de los medios de comunicación digitales.  Tanto la observación personal y los datos de estudios realizados en los últimos 10 años, muestran que la herramienta principal de elección para la participación política en los jóvenes Millennials son las redes sociales.

Estos políticos saben que seguir haciendo política sin atender los códigos y simbologías y obviando la narrativa postmoderna propia de los millenials, ocasionará fallas en la búsqueda de los vínculos intergeneracionales necesarios para una comunicación social efectiva,    por lo que ver a Macron y Trudeau conversar  en una postal idílica durante los actos de celebración del G7 Summit en Sicilia y que genere millones de likes seguirá siendo la táctica de buscar una creciente afección de los jóvenes hacia su clase política y gobernante.

LA REDACCION 

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