Los Pies

Durante toda nuestra vida los pies están sometidos a constantes estímulos de presión por el peso del cuerpo, provocando alteraciones vasculares y articulares que provocan con el paso del tiempo la aparición de callosidades y deformidades de los dedos. Así mismo los efectos de posibles enfermedades congénitas, el envejecimiento, y el estrés provocado por las ocupaciones a lo largo de la vida contribuyen a la aparición de alteraciones tanto dermatológicas como estructurales del pie. Sin olvidar la actual incompatibilidad del pie con el calzado moderno, sobre todo en el caso de la mujer aumentando incluso a edades tempranas la aparición de patologías en el pie.

Aquí algunos consejos:
Evitar vicios posturales: Intentar realizar una marcha correcta y un apoyo de los pies adecuado.

Ejercicios específicos para el pie: Caminar de puntillas y/o talones una distancia de 10m, varias veces al día.

Calzado: Holgado y flexible que permita sentirse cómodo en la pisada. Evitar punteras cerradas y tacón alto. El uso de zapatos no correctos para las deformaciones adquiridas en los pies además del abuso de los mismos y especialmente en el calzado femenino estrecho y con talón inestable, propician las torsiones en varo o valgo del eje de las extremidades y la mecánica en el ciclo de la marcha.

Higiene: Lavado y secado minucioso del pie diariamente, haciendo hincapié en la zona interdigital.

Uñas: Cuidado estricto vigilando la posible aparición de malformaciones o durezas. En el caso de que el debilitamiento de las uñas sea provocado por falta de vitaminas tomar multivitamínicos, es un refuerzo nutricional en general. Ambos deben tomarse siguiendo estrictamente las indicaciones del médico

Caminar de puntillas y/o talones una distancia de 10m, varias veces al día.

Tumbado sobre la cama, con el pie fuera, ejercicios de flexo extensión de tobillo y con el pie fuera, realizar un abecedario con la punta del pie. Abrir y cerrar dedos, y ejercicios de flexo extensión con los dedos.

Estiramiento de gemelos en ambas piernas.

Ejercicios para la mejora postural y respiratoria:
De pie, nos apoyamos de espaldas en una pared, manteniendo en contacto la zona de los hombros, los glúteos y la nuca, manteniendo esta postura durante un minuto, varias veces al día.
Revisar nuestra postura corporal estática periódicamente para apreciar cambios posturales.
Revisar nuestra marcha periódicamente para apreciar cambios de apoyo.
Mediante la higiene y prevención del pie de nuestros mayores podemos preservar su funcionalidad, y mejorar desempeño.