El presente del deporte cubano, Que sigue viviendo en el pasado.

Se terminaron los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018. Siendo esta una edición histórica. Por primera vez, exceptuando un par de ediciones en las que por cuestiones políticas Cuba no participó, la pequeña isla del Caribe no ha terminado en el tope del medallero. La delegación mexicana se ha quedado con el lugar de honor. Causando la sorpresa del certamen. O no tanto?

Corría el otoño de 1977 y el ex-presidente de la República de Cuba Fidel Castro en la inauguración de una escuela de iniciación deportiva en la segunda ciudad más importante de la isla, Santiago de Cuba, se pronunciaba acerca de la visión que sostenía su gobierno ya desde hace años de lo que significaba el deporte para el país: “Nuestra Revolución ha establecido el principio de que el deporte es un derecho del pueblo, a lo cual podríamos añadir que el deporte es también un deber del pueblo”.

Lo contundente de las palabras del polémico gobernante caribeño iba acompañado también de una disposición económica y social importante hacia ese sector en el país. Aunado a un muy buen trabajo y disciplina con los atletas que se formaban en la isla hizo que poco a poco Cuba se fuera haciendo una potencia en el deporte incluso a nivel mundial. Con apenas una población total de alrededor de 11 millones de habitantes.

Pero los años fueron pasando, pareciera que en todos los países menos en la pequeña isla caribeña. Si en alguna universidad preguntaran por la definición de “progreso” seguramente no sería la exposición de los medalleros de Cuba.

Quedándonos solamente en nuestro lado del hemisferio, desde los juegos que abarcan todo el continente como lo son los Panamericanos hasta los más regionales como es el caso de los Centroamericanos la historia ha sido la misma.

En los juegos continentales se ha ido desde un primer lugar en 1991 hasta un inédito cuarto sitio en los últimos juegos celebrados en Toronto en 2015 y nunca se había retrocedido más del segundo puesto. Del mismo modo este deterioro ha sido reflejado en las medallas. Cuando en los juegos de los 90’s se conseguían 140 medallas de oro, apenas 36 se lograron en Canadá hace 3 años.

En la región del centro y el Caribe la historia no cambia, de llegar a tener una diferencia en Ponce 1993 de 161 medallas de oro con respecto al segundo lugar México, Cuba llegó a ser superado por primera vez en estos juegos de Barranquilla en 30 preseas doradas por la delegación Azteca.

En una extensa conferencia de prensa al terminar los juegos de Barranquilla el presidente del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), Antonio Eduardo Becali Garrido, ofrecía explicaciones de lo que había sucedido. De las cuales me quedaría con dos puntos fundamentales que por encima toco.

Varios entrenadores cubanos viviendo en otros países y por ende dirigiendo a otras delegaciones que obtuvieron medallas de oro. Así como el comentario de que en algunas disciplinas no hay el equipo o las herramientas necesarias para los entrenamientos de primer nivel: “el tiro deportivo es uno de los deportes que más se afecta por el bloqueo económico de los Estados Unidos. Tenemos compradas en España municiones que no han podido llegar a Cuba porque están detenidas allá en la aduana.”

Sin lugar a duda que cada vez más la globalización y la tecnología se vuelven parte esencial de cualquier aspecto de la vida de un país. En la medida que la isla siga careciendo de esa apertura y apoyo internacional será muy probable que ese retroceso se siga haciendo cada vez más evidente.

De manera que tristemente iran quedando borrados de los libros los grandes logros de muchísimos deportistas cubanos que han marcado una época y que han puesto al país de las Antillas en el mapa mundial del deporte.