Aprende de tu mente. El Síndrome del Impostor

¿Qué es?

La persona siente que sus logros personales, profesionales, académicos, etc. vienen por un golpe de suerte y no como resultado de su propio trabajo, que cualquier otra persona podría haberlo hecho igual o mejor y por lo tanto tiene la sensación que está engañando a los demás y siente miedo de ser descubierto.

Me siento como un impostor

Muchos hemos pasado por momentos en los que nos sentimos impostores y algunas de los pensamientos que nos visitan son:

  • “Esto lo hace cualquiera”
  • “En verdad no soy tan bueno haciendo eso”
  • “Si la gente realmente supiera cómo soy, no pensaría eso de mi”
  • “No creo que la gente quiera esto,  nadie necesita lo que ofrezco, voy a hacer el ridículo”
  •                                                                        “Me felicitan por compromiso o por que son buena gente”

¿De dónde sale?

El Síndrome del Impostor está basado en creencias.

  • La persona no se siente merecedora del “logro” y del reconocimiento de ese logro, siente que tiene que ganárselo y cuando lo obtiene no lo reconoce como suyo y duda que fue gracias a sus habilidades.
  • La persona siente miedo al fracaso, piensa que si no lo hace perfecto no vale la pena iniciar ni esforzarse, porque “¿para qué si no es lo suficientemente bueno?”
  • La persona siente miedo a equivocarse, siente que si comete un error hará el ridículo y será juzgado y recordado únicamente por el error.
  • La persona define su éxito con estándares muy exigentes y que muchas veces no son los propios si no los que ha aprendido de su entorno (Sociedad, Familia, Educación, etc.)

¿Cómo deshacernos del Síndrome del Impostor?

  • Autoconocerte: Reconocer y adueñarte de tus fortalezas, de los factores diferenciales que te hacen único. Observar con otros ojos lo que a ti se te da fácil y “naturalmente”: conectar con las personas, escuchar, hablar con elocuencia, un deporte, vender, organizar, crear estrategias, etc.
  • Adquirir control interno: Responsabilizarte de tu vida. Tomar consciencia que la buena suerte no existe, en cambio es una mezcla de TU preparación, la oportunidad y TU acción.
  • Adueñarte de tus logros: Acepta que has contribuido a tus logros, busca evidencias racionales de todo lo que hizo posible ese logro, incluyendo tu tiempo, preparación, inversión, trabajo, paciencia, escucha, etc.
  • Humanizarte: Acepta los errores y se consciente que estamos en evolución constante, no hay que defenderse de nadie.
  • Actuar: Tomar acción disuelve el miedo, lanzarte y exponerte sin pretender saberlo todo ni hacerlo todo perfecto.

DANIELA QUIROGA CASELLA  /  d.quiroga.casella@gmail.com