CACHORROS AGRESIVOS (parte dos)

Por : Teresa de Leon

Agresividad por miedo: Si nuestro cachorro es inseguro o desconfiado y percibe que va a ser agredido va a mostrar agresión para evitar ser dañado (aunque esa no sea nuestra intención). Generalmente no atacan para dañar, sino para asustar, pero debemos evitar ese comportamiento porque el cachorro sufre. Es muy importante educarlo a tener confianza desde cachorro.

Si ya tenemos un cachorro tímido y temeroso, que tiene muy poca confianza en sí mismo, nuestros esfuerzos van a tener que ser mayores, armarnos de paciencia para enseñarle a que pueda ser tan seguro como otro perro normal.

Es un proceso largo y duro, sobre todo para el cachorro, que va a tener que enfrentarse a sus miedos, quiera o no. Empieza para él un largo camino de socialización: debemos proporcionar a tu cachorro la interacción con otras personas, pero, asegurándonos que esa interacción sea siempre positiva. Para ello, empezamos invitando a amigos a casa, que acaricien al cachorro, que jueguen con él, que le den alguna recompensa, etc. Los elogios y alabanzas deben ser exagerados, con el tiempo ya tendremos tiempo de ir reduciendo la emoción.

Cuando se relacione con otros perros, también debemos intentar que esas experiencias sean positivas. Asegurándonos de que el perro con el que vaya a relacionarse sea un perro equilibrado, no un perro agresivo que vaya a crearle un trauma.

Agresividad predatoria: Es la más instintiva en el perro, todo lo que considera como una presa: la gente corriendo, personas que pasan por delante de su casa, una bicicleta, un coche, etc. La solución requiere  que trabajemos con paciencia y consistencia hasta modificar esta conducta en el cachorro aumentando el nivel de actividad física para que queme energía, teniendo a mano siempre un spray de agua para tirarle agua al cachorro siempre que realice esta acción y recompensando al cachorro cuando pase un coche, le mandemos a sentarse, y no se lance a por su presa.

Normalmente, este comportamiento se inicia en el hogar, donde el cachorro siente que es su territorio. Cuando observa que un coche, moto o bici pasa por su territorio, éste actúa queriendo defenderlo ladrando, persiguiendo e incluso mordiendo los neumáticos. Como las motos, los coches, las bicicletas siguen su camino, el cachorro entiende que huyen y su conducta se ve reforzada. Para nuestro cachorro, gracias a su actitud y actuación, está defendiendo su territorio, su manada, de esas posibles presas que huyen ante sus ataques.

Agresividad por alteraciones fisiopatológicas: no es de naturaleza ambiental, sino fisiológica, es decir, que no tiene que ver con la educación porque se trata de un problema neurológico, que puede tener un origen en una infección del sistema nervioso o en alteraciones bioquímicas del mismo. El tratamiento depende del diagnóstico que el veterinario haga en cada caso.

Teresa de Leon /info@dogknowlogy.com