¿Qué es la alfabetización emocional?

Por : Daniela Quiroga

Las emociones han sido relegadas a un plano sin importancia en la educación formal e informal, hasta hace unos años cuando Daniel Goleman, Rafael Bisquera, entre otros autores investigadores, empezaron a hablar del mundo emocional.

Hoy en día, se reconoce que además de ser seres sociales, somos seres emocionales por lo que aprender y desarrollar competencias emocionales se ha convertido en un punto clave para nuestro bienestar personal y social.   Justamente, estas competencias emocionales se refieren a aceptar, identificar, comprender, expresar y procesar las emociones propias y las de los demás.

La alfabetización emocional nos invita a romper con creencias y mandatos sociales con los que hemos escondido, silenciado e ignorado nuestras emociones (“los hombres no lloran”, “no estés triste por esa bobada”, “te ahogas en un vaso de agua”, etc.). Hemos sido educados para menospreciar e invalidar las emociones propias y de los demás para ser “fuertes”. La fortaleza la hemos asociado a aguantar y a no sentir, porque “el que siente es débil, vulnerable” y eso ha sido catalogado como malo.

La alfabetización emocional desmitifica el concepto de fortaleza y le confiere un nuevo sentido, desde esta mirada, la fortaleza se puede interpretar como la capacidad de actuar en pro del bienestar propio (y de los demás), aceptando y reconociéndose vulnerable.

Así pues, la alfabetización emocional se presenta como una oportunidad para generar bienestar a través de la creación de conciencia, el autoconocimiento, la empatía y nuevas formas de responder a las emociones.

Tips con Daniqui

La alfabetización emocional es un proceso que podemos empezar individualmente en casa con herramientas que están a nuestra mano. Aquí algunas opciones para emprender este camino:

  • Autoindágate: hazte preguntas diariamente, pregúntate cómo te sientes.
  • Aprende a reconocer corporalmente tus emociones:  identifica cómo responde tu cuerpo a las diferentes emociones. Ejemplos:
    • Cuando me siento alegre mi espalda está recta.
    • Cuando siento miedo me dan retorcijones en el estómago, me sudan las manos.
    • Cuando siento rabia, mi respiración es más rápida, frunzo el ceño.
  • Amplía tu repertorio emocional: haz una lista de las emociones que tú conoces, que has sentido e investiga nuevas emociones.
  • Reconoce qué acciones realizas cuando sientes las emociones. Ejemplos:
    • Cuando me siento alegre voy a la playa.
    • Cuando me siento triste me aíslo, me encierro en mi cuarto.
    • Cuando me siento ansioso como dulce.
    • Cuando me siento aburrido voy al celular y reviso las redes sociales.

¿Estas acciones que realizas como respuesta a ciertas emociones, te generan bienestar?

Daniela Quiroga / Coach / d.quiroga.casella@gmail.com