Ahora, con 45 años, ¡quiero hijos!

Por : Mariana Carles

Cada vez que manifiesto mi intención de tener hijos en este momento de mi vida, el noventa y cinco por ciento de las personas se asombra y me “recuerda” que ya es muy tarde para la hazaña. A este grupo llamémoslo “A”.

En cambio, el otro cinco por ciento, se emociona y comienza a aupar mi deseo con una lista interminable de porqués, esta decisión, sería la mejor de mi vida. A este grupo lo llamaremos ‘’B’’.

Por ejemplo, “A” afirma que la parte económica es uno de los puntos más importantes a considerar ya que tener un hijo es directamente proporcional a tener un chorro abierto de dinero gastado o invertido en ese ser.

Mientras que “B” me asegura que donde comen dos, comen tres, que Dios o el universo siempre proveerá, y que los niños disquen nacen con un pancito bajo el brazo.

Luego, “A” me habla de la energía que requiere criar, del mundo perverso al que los estoy trayendo y de lo vieja (y quizás enferma) que voy a estar cuando ellos apenas estén cumpliendo sus treinta. (Igual, no crean que pretendo traer niños al mundo para que se hagan cargo de mí. )

“B”, en cambio, me recuerdan que estoy joven, fuerte y hermosa, que los cincuenta años son los nuevos cuarenta, que el mundo está listo para recibir seres parecidos a mí, en energía y luz, y que por favor deje de pensar en un futuro que no existe.

Finalmente, “A” me invita a pensar que, si ya tomé la decisión de tener hijos, por qué mejor no adoptar. – “Hay tantos niños huérfanos que no haría falta que fueran biológicos…”.

‘’B” también coincide con este punto, porque para ellos se trata de la experiencia de la maternidad, y de lo incompleta que estaría mi vida sino me convierto en madre, sino más bien en otro tipo de mujer, quizá en una mutante, una hembra sin lugar en este mundo.

A todos los escucho por igual, y legitimo cada una de sus opiniones, ya que ambos bandos tienen la razón. Cada uno de ellos me habla desde su experiencia de vida y su visión del mundo. Al final, soy únicamente yo la que sabe lo que quiere y la que vivirá con esa decisión por el resto de lo que me queda de existencia.

Mariana Carles / Periodista/ carlesmariana@gmail.com