MUJERES Y VINO, TODA UNA CONQUISTA

Por : Cynthia Paredes

¿Se imaginan que por el solo hecho de ser mujer y tomar vino se tuviese una condena a la muerte? En esta ocasión, quise detenerme para darles a conocer un poquito de la relación que se ha dado en la historia entre las mujeres y el vino, ya que aunque parezca una broma de mal gusto, en la antigüedad los romanos les prohibían beber vino a las mujeres, y sólo les estaba permitido beberlo cocido, con la finalidad de que se convirtiera en un vino ligero, sin atributos alcohólicos.

Podían beber vinos condimentados como era la Murrina, mezclado con azafrán, áloe y mirra.   Una ley de Rómulo prohibía a la mujer el uso del vino puro, llamado en la lengua arcaica “temetum” y establecía para ellas la absoluta abstinencia.

Y no solamente se les reprendió por haber bebido vino, sino que se las castigaba con tanta severidad como si hubiesen cometido un adulterio.
Existen escritos que señalan que Egnatius Matellus mató a palos a su mujer a quien sorprendió mientras tomaba vino y no sólo nadie lo acusó, sino que ni siquiera lo reprendieron y, por el contrario, consideraron que su actitud era la más correcta, porque para ellos la mujer que toma vino cerraba las puertas a las llamadas “virtudes” y abría otra para lo que se consideraba como vicios.
Los esposos estaban amparados por la ley romana y tenían permiso legal para matar a sus esposas o divorciarse de ellas si eran sorprendidas bebiendo alcohol.
Existe otro mito que cuenta la cruel historia de una mujer condenada a morir de inanición como castigo impuesto por los suyos por tomar las llaves de una bodega de mostos.

Así, y para impedir que la mujer cometiera esta grave falta dicen Plutarco y Polibio, que ellas nunca podían guardar las llaves de las bodegas, además una costumbre muy antigua las obligaba a besar en la boca a sus parientes y a los de su marido, siempre que él los viese, aunque fuera diariamente, para demostrar con su aliento que no habían bebido vino. Por medio del “ius osculi” (derecho al beso), el marido besaba en la boca a su esposa para comprobar si había bebido vino, pero también lo podían hacer sus parientes.

Hoy, afortunadamente, obsoletas están las antiguas prácticas señaladas, y las mujeres hemos logrado avanzar de manera enorme en el mundo del vino, convirtiéndonos en grandes conocedoras de los mostos,  destacadas enólogas a nivel internacional y, no solo eso, sino que además cada vez crece más nuestro interés por deleitarnos consumiendo de manera activa las distintas variedades que el mercado ofrece, en una tendencia que va en alza.

Cynthia Paredes / Periodista

Directora Turismo Enologico

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