Las tradicionales “bouchette del vino” regresan en gloria y majestad

Las tradicionales “bouchette del vino” regresan en gloria y majestad, ideas ingeniosas que surgieron hace siglos, vuelven a resultar útiles y atractivas.

Que felicidad poder saludarlos nuevamente con otro artículo sobre una de las bendiciones más antiguas que se le fue entregada a la humanidad para el disfrute de todos los sentidos, me refiero nada más y nada menos que al vino, cuya venta y degustación también ha debido reinventarse e incluso volver al pasado en estos tiempos de pandemia.

Y es que hace cientos de años atrás las llamadas ventanas del vino o “bouchette del vino”, cuya traducción literal es: agujero del vino, eran unas pequeñas ventanas de apenas unos centímetros de grosor, que se comenzaron a construir en palacios y en las casas florentinas desde mediados del siglo XVI en Italia, especialmente durante las epidemias, lo que constituye toda una semejanza con la situación actual.

Sin embargo, estas singulares y llamativas ventanitas se prohibieron durante mucho tiempo, pero ahora sorprendentemente han vuelto a usarse por un motivo similar al de antaño.

Así, ” las ventanas del Vino” situadas a un metro de altura del suelo en la bella Florencia, cuna del Renacimiento, se enorgullece por estos meses de revivir un patrimonio singular con las discretas “ventanillas del vino”, que son ideales para servir “sin contacto”, aplicando con ello una estrategia sanitaria que resulta muy útil en tiempos de coronavirus.

La historia relata que, en la antigüedad, aquellos que habían tenido una ardua jornada, podían llamar al robusto postigo de madera y arrojar algún pago para obtener una generosa dosis del vino de la casa, servida por un trabajador en el otro lado.     Lo anterior hasta que un nuevo conjunto de leyes comerciales al comienzo del 1900 terminó con el particular y económico  comercio.

buchette vinoTambién se consigna que en estos “agujeros vineros” se recibía el pago a través de una cuchara de metal en lugar de las manos, monedas que inmediatamente se sumergían en vinagre para desinfectarlas. Evitaban manipular frascos o envases que traían los clientes, de modo que lo compraban ya envasados o bien lo rellenaban con una cánula o tubo de metal a partir de sus recipientes.

Y a pesar de que estuvieron en desuso durante siglos, hoy existe una asociación cultural que protege este legado histórico con un registro que incluye todas las ventanas que quedan en la región y ahora también de todas aquellas que están recuperando de nuevo su función debido al coronavirus.

Hasta ahora, han sido registradas 267 ventanillas en Toscana, incluidas las 149 del centro histórico de Florencia.

Por último, vale señalar que estas curiosas ventanitas tienen el tamaño justo y necesario para pasar una botella, copa o garrafa de vino ¿Qué les parece a ustedes esta iniciativa en estos tiempos de Pandemia?

 

Por Cynthia Paredes Muñoz / Periodista y directora de @turismoenologico / cynthia.notimural@gmail.com