Una manera diferente de plantear metas para este nuevo año 2021

Tradicionalmente muchas personas escriben una lista de las metas para el nuevo año, enumeran aquello que  quieren hacer, tener y lograr.     Este ritual brinda un norte, permite direccionar la atención y resulta muy      beneficioso. La invitación es a continuar con esa tradición desde un enfoque diferente: desde lo emocional.

Una manera de hacerlo es la siguiente:

1.- Crea la lista de todo aquello que quieres hacer, tener y lograr en el año nuevo.

2.- Pregúntate para qué quieres hacer, tener y lograr aquello que escribiste en tu lista. Hazte esa pregunta cuantas veces sea necesaria hasta que descubras la emoción detrás. Te ilustro un ejemplo a continuación.

  • Una meta común que aparece es la de “bajar de peso”.
  • ¿Para qué quieres bajar de peso? Respuesta: Para sentirme bell@.
  • ¿Para qué quieres sentirte bella? Respuesta: Para conseguir pareja.
  • ¿Para qué quieres conseguir pareja? Respuesta: Para sentirme acompañad@ y amad@.
  • Aquí has conectado con la emoción.

Esa meta de fondo es cómo creemos que nos vamos a sentir cuando hagamos, tengamos y logremos        aquello que aparece en la lista: la meta real es la emoción.       Las acciones y/o cosas de la lista son el        vehículo/medio que vemos posible para sentirnos de esa manera.

Por naturaleza, el ser humano está motivado por lo que quiere sentir (bienestar, placer, etc.) o por lo que quiere evitar sentir (dolor, tristeza, etc.).       La emoción es la energía que nos impulsa a la acción.

3.- Observa qué emociones se repiten y céntrate en las que resuenen más contigo. Plantéate esas emociones          como la brújula para tomar decisiones este nuevo año.

4.- Ahora pregúntate ¿qué formas ves posibles, qué acciones consideras te permitirán sentir esas emociones?

5.-Cuando definas esas acciones, entonces si “desmenúzalas”, descifra los pequeños pasos, ponles fecha, lugar, personas que te pueden ayudar, etc.

Reconocer y alinearte con tus emociones, serte fiel a ti mism@ te impulsa a tomar decisiones holísticas más largoplacistas, pues actúas guiad@ por la intención final, por la manera en la que te quieres sentir, no netamente por lograr una acción externa.

En lugar de preguntarse ¿qué quiero lograr?, la pregunta sería ¿cómo me quiero sentir? Permite que la emoción sea tu guía.

Daniela Quiroga
Coaching & Consultoría
www.dqcoaching.com